Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático cumple 26 años impulsando una producción más sustentable en Chile
Desde su incorporación a Corfo en el año 2000, la Agencia ha promovido la colaboración entre el Estado, las empresas y los gremios para avanzar en productividad, acción climática y sustentabilidad, con resultados económicos y ambientales verificables.
Este 21 de julio, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de Corfo (ASCC) conmemora 26 años impulsando soluciones colaborativas para enfrentar los principales desafíos ambientales y productivos del país.
Su historia comenzó en 1997 con la creación de la Secretaría Ejecutiva de Producción Limpia, dependiente del Ministerio de Economía. En el año 2000 se incorporó a Corfo como Comité de Fomento a la Producción Limpia y, posteriormente, pasó a denominarse Consejo Nacional de Producción Limpia. En 2016, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP22, se anunció la creación de la actual Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático.
A lo largo de este recorrido, la institución ha ampliado sus instrumentos para responder a desafíos como la descarbonización, la economía circular, la eficiencia hídrica, la adaptación al cambio climático y la participación temprana de las comunidades.
La directora ejecutiva de la ASCC, Ximena Ruz, quien cuenta con más de 20 años de trayectoria en la institución, destacó que “al cumplir 26 años, la ASCC no solo celebra su trayectoria, sino también la solidez de una institución que hoy es pilar para un desarrollo sostenible en Chile. Hemos logrado consolidar un puente efectivo entre el Estado y el sector privado, y ese éxito no es casual, descansa en la excelencia, el compromiso y la profunda vocación de servicio público de nuestro equipo humano. Es esa capacidad técnica y colaborativa la que nos da la tranquilidad de saber que, frente a los desafíos que traen los cambios de ciclo, contamos con una base sólida, objetivos claros y un rol reconocido que nos permite proyectarnos con confianza. Hoy, la Agencia es una institución valorada y considerada, es la oportunidad para proyectar con fuerza lo que viene”.
Resultados concretos para las empresas
Uno de los principales instrumentos de la Agencia son los Acuerdos de Producción Limpia (APL), convenios voluntarios que permiten a las empresas incorporar mejoras en sus procesos productivos mediante metas, plazos y mecanismos de evaluación definidos de manera conjunta.
El primer APL fue suscrito en 1999 con el sector de la celulosa en la Región del Biobío. Desde entonces, se han firmado 247 acuerdos, con la participación de 10.428 empresas y 17.417 instalaciones de distintas actividades productivas del país.
De acuerdo con el reporte Impactos y desafíos 2025: cómo las empresas avanzan en sostenibilidad y productividad en Chile, entre 2022 y 2025 los APL movilizaron más de US$33 millones en inversión privada y generaron ahorros por US$172 millones.
En el mismo período, las empresas participantes redujeron más de 683 mil toneladas de CO₂ equivalente y disminuyeron en un 24% su consumo de agua. Estos resultados muestran que las mejoras ambientales también pueden traducirse en mayor eficiencia, menores costos y mejores capacidades productivas.
Las micro, pequeñas y medianas empresas han tenido un rol central en este proceso, al acceder a acompañamiento técnico, capacitación y herramientas que les permiten incorporar la sustentabilidad en su gestión.
La Agencia también ha desarrollado Estrategias Hídricas Locales (EHL) en 65 comunas y programas de transferencia tecnológica que han beneficiado a más de 300 empresas de menor tamaño. Estas iniciativas, ejecutadas junto con gobiernos regionales y otros actores públicos y privados, han movilizado más de $3.655 millones. Para fines de 2026, se espera que 80 comunas del país cuenten con EHL.
Un modelo reconocido internacionalmente
La experiencia chilena ha recibido también reconocimiento fuera del país. En 2012, Naciones Unidas validó los Acuerdos de Producción Limpia como la primera Acción Nacionalmente Apropiada de Mitigación —NAMA, por su sigla en inglés— registrada a nivel mundial.
Desde 2013, la ASCC es además punto focal del Centro y Red de Tecnología del Clima, CTCN, mecanismo que facilita asistencia técnica y transferencia tecnológica para apoyar la acción climática en países en desarrollo.
Al cumplir 26 años, la Agencia reafirma su compromiso de continuar articulando al sector público, las empresas, los gremios, la academia y las comunidades para avanzar hacia una producción más sustentable, eficiente y preparada para enfrentar los efectos del cambio climático.
